José María Bravo Fernández-Hermosa

Posted by el Domingo, enero 3rd, 2010

OBITUARIO

Encontrada en http://www.aviaciondigitalglobal.com/noticia.asp?NotId=11920&NotDesignId=4

El 26 de Diciembre de 2009, mientras algunos nos recuperábamos de los excesos de las celebraciones, fallecía a la edad de 92 años el Coronel del Ejercito del Aire (Fuerza Aérea de la República) José María Bravo.

Primero como piloto de caza de la Fuerza Aérea de la República y luego como piloto de la VVS (Aviación Soviética), fue uno de los mas destacados pilotos que dio nuestro país.

Tiene reconocidas 23 victorias aéreas individuales(*).

García Lacalle, en su libro “Mitos y Verdades: La aviación de caza en la Guerra española“, dice pocas cosas sobre Bravo, pero las que dice son contundentes:

(pagina 27) (…) De los pilotos que se graduaron en el transcurso de nuestra guerra unos me impresionaron por su valentia y habilidad, y otros por estas mismas cualidades mas sus insospechadas dotes de mando, especialmente los siguientes:

Arias, Zarauza, Bravo, Redondo…(…)

Cualquiera de ellos administrados y dirigidos adecuadamente, hubiesen podido llegar, los que no llegaron, a la misma altura de los renombrados “ases” de cualquier aviación.(…)

Reproduzco el Obituario que salido el dia 28/12/2009 en “EL PAIS

Copyright ALBERTO FERRERAS. Copiada de la edición digital del diario El Pais de 28/12/2009

OBITUARIO: ‘IN MEMÓRIAM’

José María Bravo Fernández, el último gran ‘as’ de la República

Autor: JAVIER MARQUERIE 28/12/2009

La intensa y apasionante vida de José María Bravo llegó a su fin el 26 de diciembre. Atrás quedan 92 años llenos de párrafos para la historia. Cuando en 1936 se desencadenó la Guerra Civil, su brillante preparación cultural, vinculada a la Institución Libre de Enseñanza que le permitió cursar un año en Alemania, su incipiente carrera como ingeniero y su experiencia como piloto de vuelo sin motor, avocaron a José María a presentarse como voluntario para las futuras Fuerzas Aéreas de la República Española.

Aceptada su solicitud, fue enviado a la Unión Soviética para tomar parte en el primer curso de formación de pilotos de combate. Tras seis intensos meses de instrucción en Kirovabad, regresó a España como sargento piloto de caza especialista en Polikarpov I16 Mosca. Su habilidad a los mandos de este avión, su indudable carisma y dotes de mando pronto le hicieron sobresalir de entre el resto de sus compañeros. Los rápidos ascensos a teniente (11 de marzo de 1938) y capitán (31 de mayo del mismo año) hablan por sí solos de la capacidad de Bravo para la lucha en el aire.

Ya al frente de la 3ª Escuadrilla de Moscas, participó en las batallas de Levante y Ebro, jefatura que dejó para ocupar la subjefatura del Grupo 21 de Caza de las Fuerzas Aéreas de la República. Contaba con tan sólo 22 años y ya era responsable de la unidad aérea más poderosa de la aviación leal. La imparable ofensiva franquista en Cataluña empujó a las exhaustas tropas republicanas hasta la frontera francesa en febrero de 1939. Bravo ingresó así en los campos de concentración de Argèles sur Mer y Gurs, donde pasó cuatro meses de penurias. La Guerra Civil había terminado para él. Sus victorias aéreas se elevaron hasta 23.

El destino le volvió a llevar a la Unión Soviética, donde retomó sus estudios de ingeniería en la escuela de Kharkov, Ucrania. Allí le sorprendió, en junio de 1941, la invasión alemana.

Piloto en tierra

Ante la imposibilidad de ingresar en la fuerza aérea, Bravo, junto a un contingente de refugiados españoles, ingresó en una unidad guerrillera, con la que luchó en la retaguardia alemana en operaciones de sabotaje nocturno en la región del Mar de Azov. José María decía de esta época: “Yo, que me hice piloto para no tener que andar, me vi teniendo que caminar noche tras noche, entre enemigos, y con nieve hasta las rodillas”.

Esta situación cambiaría cuando, a mediados de 1942 se admitió en la Aviación Soviética a un grupo de pilotos republicanos. Destinado a defensa antiaérea, su misión consistió en impedir los ataques a los campos petrolíferos de la región de Bakú. Como dato curioso, fue el jefe de la unidad que escoltó a Stalin a la conferencia de Teherán.

Finalizada la II Guerra Mundial, y ya como teniente coronel, Bravo fue desmovilizado en 1948. Tras 12 años de contiendas, ingresó como profesor en el Instituto de Idiomas de Moscú, del que llegaría a ser decano. En 1960 regresó a España.

En sus últimos años, el coronel Bravo (el Gobierno español le reconoció dicho grado) desarrolló una actividad frenética: miembro muy activo de la Asociación de Aviadores de la República (ADAR), apoyó y ayudó a la búsqueda de financiación para la adquisición de un I-16 por parte de la Fundación Infante de Orleáns, escribió sus memorias en El Seis Doble y acudía a cuantas citas aeronáuticas le permitía su edad. En marzo de 2005, y en compañía del piloto Yago Alonso, volvió a volar en un avión de origen ruso e incluso hizo alguna acrobacia.

Hombre sabio, aún fiel a los ideales del joven as que fue, supo olvidar rencores pasados y reconocer en cualquier piloto a un amigo. Su casa y su corazón se abrían de par en par a todos aquellos, que como él hacía, amasen la aviación.

Con él se va el último de los grandes representantes de una época en la que se volaba a cabina descubierta y casco de cuero.

De la Web de la “Asociación de Aviadores de la República” (ADAR) sacamos la siguiente biografía (no esta actualizada)

BRAVO FERNANDEZ-HERMOSA, JOSE MARIA

Nació en Madrid el 8 de abril de 1917.

Desde pequeño recibe una formación muy completa que le permite realizar intercambios estudiantiles en Alemanía (donde permaneció un curso completo entre 1932 y 1933). Estudiante de ingeniero en Madrid, el estallido de la Guerra Civil le sorprende en Santander, presentándose como voluntario a Aviación en el campo de La Albericia, donde realiza sus primeros vuelos (anteriormente había practicado vuelo sin motor en Ocaña). El 6 de noviembre partió en barco hacia Francia y regresa a España por Barcelona, donde se presenta a la convocatoria de pilotos que por esas fechas se estaba realizando, renunciando a una plaza en el primer curso de observadores. En diciembre de 1936 partía junto con Claudín, Arias, Meroño y Tarazona hacia Kirovad, Rusia, bajo el mando de Manuel Cascón. Seleccionado como piloto de caza, regresó a España en junio de 1937, habiendo sido nombrado cabo el 31 de marzo y sargento el 30 de abril. Es destinada a la 1ª Escuadrilla de Chatos haciendo algunos servicios en la batalla de Brunete. Poco después pasó a la 1ª Escuadrilla de Moscas que se estaba reorganizando en Los Llanos bajo el mando de Devotchenco con Ivanov de segundo. Combate en Belchite y pronto fue nombrado jefe de patrulla. En diciembre de 1937 Claudín pasa a mandar la 1ª Escuadrilla y Bravo pasa a ser el segundo jefe de la Escuadrilla.

En la segunda quincena de abril se reconstituye la 3ª escuadrilla, ahora con personal español, y Bravo asume su mando. Lleva de jefes de patrulla a Toquero y Tarazona, veteranos del Norte, y a Alarcón, un murciano de 55 kg de peso. Los restantes pilotos de la escuadrilla con los madrileños Fierro y Yuste, los valencianos Beltrán y Paredes, el maño Utrilla y un soñador, Sirvent. Bravo había ascendido a teniente el 11 de marzo (D. O. n.° 60) y es promovido a capitán el 31 de mayo (D. O. n.° 131).

La 3ª escuadrilla actúa desde Sagunto toda la campaña de Castellón, en El Vendrell cuando el ataque a la cabeza de puente de Balaguer, y basado en Camporrobles en los días del ataque final a Valencia antes había estado algún tiempo en Alicante, como defensora del puerto. En las primeras semanas del Ebro opera desde Pla de Cabra, tras una breve estancia en Vendrell.

El 27 de agosto le nombran segundo jefe del Grupo 21. En septiembre cede el mando de la 3ª escuadrilla a Tarazona y opera con el estado mayor del Grupo hasta el fin de Cataluña. Pasa la frontera a primeros de febrero y después de pasar por los campos de Argeles y Gurs aceptó la oferta de ir a la URSS en julio de 1939.

Pasa a estudiar en la Escuela de Ingenieros de Jarkov. Al comenzar la invasión alemana de Rusia en junio de 1941 ingresa en una unidad de guerrilleros hasta su pase a la aviación a mediados de 1942. Durante la Guerra Mundial, los españoles reagrupados en la VPO pasan a defender las estratégicas reservas petrolíferas soviéticas de BAkú. Permanece hasta 1948 en la aviación soviética, siendo los españoles desmovilizados con la excusa de la deserción de un español a Turquía en un Yak 10. Al ser comunicada la desmovilización, el ya Teniente Coronel Bravo se encara con el mando soviético alegando: “Si hubiera sido un ucraniano el desertor…..¿desmovilizariais a todos los ucranianos?”

Regresa a España en 1960 para cuidar a sus padres, donde no se le permitió volar más ni ejercer la docencia.

Con 12 derribos confirmados y 11 probables(*), el hoy Coronel Jose María Bravo es el mayor as vivo actual de la Aviación Española.

En la web “Aviación Digital” encontrareis otro Obituario.

Descansa en Paz, Coronel Bravo.

(*) Como veréis hay una ligera deferencia con las cifras de derribos, aunque suman el mismo numero, 23. En un lado la dan como seguras y en la ADAR las diferencian entre confirmadas y probables. Por otra parte, el propio Bravo en una entrevista que concedió en su día al diario “El Mundo” dice “(…) En cuanto a las bajas causadas al enemigo por su pericia en el vuelo y en el manejo de la ametralladora, José María Bravo se muestra tajante: «hice un total de 23 derribos»”

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2 Respuestas to “José María Bravo Fernández-Hermosa”

  1. Barahirel 07 Ene 2010 a las 11:51 1

    Descansa en Paz José María :(

  2. Jorge Normando Rodriguesel 13 Ene 2010 a las 20:49 2

    Todas as honras a um verdadeiro Bravo! Dos admiradores brasileiros a este exemplo de homem e combatente das boas causas!

    Bravo! Presente!